Félix Albo | #lunesdeperita: LABRAR
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#lunesdeperita: LABRAR

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#lunesdeperita
Cada semana una nueva historia rondando a una palabra concreta.

 La definición la tomamos de la página oficial de la rae.es.

Si te gusta, compártela con quien creas que le puede interesar.

 Es para ti, para mí, para quien tú quieras.


 LABRARperita.face_

(Del lat. laborāre).
6. tr. Hacer un edificio.

GOLONDRINAS .félixalbo

Salgo y le veo agazapado en el porche.
No hagas ruido -me dice susurrando.
Me mira y me indica con un gesto que me acerque a su lado. Me agacho con emoción. En sus arrugas ha aparecido un niño. De repente.
Golondrinas -me dice-. Una pareja de golondrinas está haciendo su nido ahí -y me señala, como con miedo a ser visto, hacia el techo.
Miro y veo cómo un par de avecillas parecen bailar sobre nosotros. Una de ellas, revolotea acercando su pico a la esquina que forma el alero del tejado.
Es toda una suerte ¿sabes? -me mira, pero enseguida vuelve a las aves, como no queriéndose perder nada- Serán pareja toda la vida, y si nadie les toca el nido, este será el lugar donde verán crecer a todos sus polluelos. Dos veces al año. Nosotros también los veremos crecer. ¡Qué suerte! -está emocionado. Creo que nunca le había visto así.
Miramos las aves y, la verdad, sorprende ver cómo van dejando con el pico pegotitos de barro y briznas de pino adheridos por la humedad a la pared y a la teja. Estamos un rato mirando, en silencio, sus mil y un viajes, pero las rodillas no me permiten demasiada comodidad así que me levanto sigiloso, le pongo la mano en el hombro y me voy. Él se levanta y entra en casa detrás de mí. Me lleva más de cuarenta años, pero los ojos le brillan como con cuarenta menos que yo.
Es una suerte -insiste-. Significa que esta casa está viva y es tranquila -no deja de mirarme-. Vienen desde África, ¿sabes? -y no, la verdad es que de las golondrinas no sé absolutamente nada-, y traen desde allí a la primavera. Por eso dicen que en las casas donde anidan se tienen sueños amables.
Preparo un café con leche. Él está sentado y habla, y habla. No tenía ni idea de que supiera tanto de esos pajarillos. Ni de que le apasionaran tanto.
Lo mejor -me dice al darle su taza- es que hacen la casa de sus hijos beso a beso. La pareja. Los dos. Los dos con mucho esfuerzo labran beso a beso su casa; levantan el lugar donde sus hijuelos verán la luz y volarán por primera vez. Beso a beso -repite-. ¿Se puede hacer con más cariño?
Se levanta. Me da un beso.
Te quiero -me dice. Y se sienta a tomarse el café, como si nada, con su taza favorita entre las manos.
Me quedo inmóvil. Ese beso ha dejado algo revoloteando dentro de mí. Una selva entera revienta en mi pecho y los aromas del desierto me invaden los pulmones. Siento calor y agua. Siento que los ojos se me hacen grandes y una sonrisa inunda mi rostro. Siento también viento, nubes, noches inmensas. Estoy llorando.
Observo a través de la mosquitera de la puerta a las dos golondrinas. Las oigo cantar. No hay duda. Ha llegado la primavera.
Es una suerte, padre -le digo, pero la sonrisa que le ha conquistado, parece no dejarle escuchar.

La primavera es todo un espectáculo. 
Regalo tras regalo nos recuerda que la vida esta ahí, para disfrutarla. 
Para eso solo hay que dejar el móvil y asomarse. Mirar, escuchar. 
Sintonizar con la vida es un auténtico placer.
Ahora la alergia ya me da tregua para pasear, esconderme y deleitarme con la celebración que supone respirar.

Y sí. A mí también me sorprendió que labrar fuera construir, pero también hay tantas maneras de hacerlo...

Feliz lectura.
Feliz semana.
Feliz primavera.

Félix Albo

Comentarios

cuenta, cuenta...

4 Comentarios
  • Angela Ahufinger Perez

    2 junio, 2015 at 08:42

    Precioso. Creía que era la única loca que observaba a las golondrinas y les daba ese sentido. «Gracias» a las barreras arquitectónicas han desaparecido de la zona donde vivo, mi consuelo es que solo cambiaron su residencia en torno a un kilómetro.
    Ya no las veré, como no veré a los pequeñuelos que inician su viaje apoyándose en la repisa de mi ventana.

  • felixalbo

    2 junio, 2015 at 10:58

    Las personas que leen poesía creen que son de los pocos locos que leen poesía. Las que miran a la luna se sienten pocos para el regalo que es. Las que celebran la primavera se sienten cada vez menos. Quienes miran a las golondrinas, quienes tratan de respirar con el mar, quienes caminan descalzos para sentir, quienes se entretienen con los espejos de un arroyo. Pero no. No debemos ser tan pocos.
    Gracias por tu comentario. Es el primero en esta web y eso hay que celebrarlo.
    GRACIAS.

  • Laura Garcia

    2 junio, 2015 at 18:29

    Muchas gracias!!

    Desde hoy….un nuevo punto de vista hacia estos pajarillos que amistosamente y con cariño ( ahora sí lo veo……..) me han estado despertando….y no molestando …como yo pensaba que hacían…jajaj

  • felixalbo

    9 junio, 2015 at 09:53

    Gracias a ti por leer el #lunesdeperita, por comentarla. Que sueñes bonito y que te despierten dulce, con su canto.

    Gracias.

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