Félix Albo | #lunesdeperita · FUNICULAR
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#lunesdeperita · FUNICULAR

#lunesdeperita · FUNICULAR

#lunesdeperita

Cada semana una nueva historia rondando a una palabra concreta.

 La definición la tomamos de la página oficial de la rae.es.

La sugerencia de la palabra de algún texto leído, o susurrada por el aire o leída en el twitter de @raepoetica,

 Es para ti, para mí, para quien tú quieras.

Compártela con quien creas que le puede interesar.


perita.face_

FUNICULAR

Del lat. funicŭlus ‘cuerda’.

1. adj. Dicho de un vehículo o de un artefacto: De tracción realizada mediante una cuerda, cable o cadena. U. t. c. s.

2. adj. Perteneciente o relativo a los funículos.


NOCHE DE PAISAJE · félixalbo

 

-¿Funiqué? -preguntó ella con la expresión totalmente abierta. Era la primera vez que escuchaba esa palabra.

El rió y con su risa provocó la de ella. Le cogió de la mano y la llevó encontrando el camino más corto entre la gente. Sus ojos no le cabían en la cara cuando llegaron a la estación inferior. Ante ella dos vagonetas iban por un mismo rail. Una subía y la otra bajaba; a la vez, como sincronizadas, perfectamente medidas. Y pudo ver cómo en el centro se separaban un instante para seguir después cada una su trayectoria. La boca abierta.

Quiero subir -dijo ella. Él ya tenía los billetes en la mano.

Ven -tiró de su mano-. ¿Ves aquella barandilla? -le dijo señalando a la estación de arriba-. Cuando vayas a bajar, asómate allí y levanta los brazos y así yo cogeré el de subida.

¿Qué?, pero ¿no vas a subir conmigo? -él le interrumpió con un beso en la mejilla- Pero…

Hay momentos que hay que descubrir en soledad. Estaré aquí -le contestó-.

Y subió a la vagoneta, junto a unas veinte personas más y el funicular ascendió lentamente; sin prisa. Ella pudo sentir el airecillo que se colaba entre los cristales, el ruido de la tracción, y cómo poco a poco iba ascendiendo y se iba descubriendo todo un paisaje único que la velocidad le permitía contemplar al detalle. Le hizo gracia cuando las vagonetas se separaron para dejarse pasar, y no puedo evitar mirar a las personas que viajaban en la otra. También miraban. Hubo quien incluso saludó.

Arriba el viento soplaba. Se llenó de él. Y desde allí, abajo se desparramaba la ciudad entera, y todo un mar también. Y él. No lo veía pero tenía la certeza de que allí estaba. Paseó un poco entre los pinos, jugueteó con la tierra y sus zapatos. Tomó una flor y se la colocó en el pelo. Fue a la barandilla y levantó los brazos.

Allá abajo estaba como había dicho, levantándolos también, como si fueran antiguos piratas haciéndose señales, o náufragos en dos islas queriéndose salvar más de la distancia que les separaba que de la propia soledad.

El viaje de vuelta fue distinto. Ella disfrutaba de todo también, pero estaba impaciente por cruzarse con él. Mirarle a través de los cristales de agua, en ese instante largo y dulce de trece segundos que le bastaron para saberse en el otro y sentir que a él también le pasaba. Estuvo mirándolo hasta que la vagoneta se detuvo abajo.

Cuando él llegó arriba, el mismo viento soplaba. Y se dejó llenar también. Y desde lo alto, abajo quedaba la ciudad entera, y todo un mar también. Y ella. Allí estaba. Era capaz de distinguirla con esa nitidez que sólo da la pasión y las ganas. Paseó un poco entre los pinos, jugueteó con la tierra y sus manos. Tomó una piedra que le pareció bonita. Fue a la barandilla y levantó los brazos.

Abajo, abajo los dos se abrazaron y tuvieron toda la tarde para contarse el viaje, la tensión de esperarse y el goce del reencuentro. Un viaje sin prisa, un camino íntimo, un rendirse a los pies de un sueño no propio pero como si sí, un sentirse arropado aún sin estar cerca, un echarse de menos, un querer volver a verse, un disfrutar único, un estar juntos abajo y toda una tarde, como si fuera una vida entera, para compartirlo. Él con una flor en el pelo y ella con una piedra preciosa en el bolsillo.

Hasta mañana- le dijo ella, después de un beso en la mejilla. Y esa ha sido una de las frases más intensas que ha escuchado en su vida.

Y sí, al día siguiente estuvieron; y así fueron.


La ficción es un espacio de libertad, sin medida, sin doma, sin culpa, sin sentido. 
#Abrazosacapazos.  
Félix Albo

P.D. la semana que viene más.
P.D.1. la de la semana anterior aquí.


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